El adiós al Indio Solari: debajo de la lluvia, ciento de miles de fanáticos despidieron a la leyenda
Miles de personas se acercaron al Microestadio Gatica de Villa Domínico, en el partido de Avellaneda, para darle un último adiós a Carlos Alberto "el Indio" Solari, quien fue hallado sin vida el viernes 5 de junio a las 9 de la mañana, cerca de la piscina de su casa en Parque Leloir. Murió de un accidente cerebrovascular (ACV), de acuerdo con lo que indicó la autopsia.
El velorio comenzó a las 10 de la mañana del domingo, una hora antes de lo previsto, debido a la masiva presencia de seguidores que formaron una fila que llegó a extenderse por casi 8 kilómetros, cerca del límite con la Ciudad de Buenos Aires. El ingreso al predio se mantuvo abierto desde entonces y hasta la madrugada de este lunes, cuando el flujo de fanáticos, que se había mantenido en constante movimiento pese a la lluvia y las bajas temperaturas, comenzó a mermar.
La familia había anticipado en un comunicado que la ceremonia continuaría sin horario de cierre “hasta que haga falta, para que nadie pierda su oportunidad de decirle adiós", pero cerca de las 4.30 se cerró la transmisión en vivo.
Pasada las 6 de la mañana llegó la confirmación de que no habrá reapertura porque finalizó la ceremonia que tuvo lugar en el predio de la avenida Mitre al 5.000, en el Parque de los Trabajadores.
El operativo de acceso al predio se habilitó cerca de las 10 de la mañana. El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, informó que unas 15.000 personas por hora ingresaban a la capilla ardiente montada dentro del complejo deportivo. El despliegue logístico permitió que micros provenientes de distintas provincias pudieran dejar a los asistentes cerca del lugar, mientras que miles más se acercaban por sus propios medios pese a las lluvias y al frío.
La familia del Indio Solari, a través de sus canales oficiales, eligió un mensaje directo y conmovedor para dar cierre a la ceremonia. El texto destacó el esfuerzo colectivo de quienes participaron en la organización y de quienes viajaron kilómetros para despedirlo: “Gracias a todos los que hicieron este esfuerzo: tanto los que se acercaron y los que lloraron donde los sorprendió la pena, como las toneladas de muchachos y muchachas que hicieron posible y formaron parte de la organización descomunal que supuso esta despedida, en tiempo récord”.
El comunicado incluyó una reflexión sobre el carácter de las despedidas, citando una idea que el propio Solari compartió en vida: “Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida”. La frase condensó el sentimiento de quienes, tras horas de vigilia y espera bajo la lluvia, encontraron en la música y en la memoria un refugio común.













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