DE SANTIAGO MALDONADO A FACUNDO CASTRO
Por Raúl E. Valobra
Las situaciones extremas nos interpelan como sociedad, como ciudadanos, partes de esa sociedad que conformamos y que muchas veces idealizamos como armoniosa, sin ver que dentro existen tensiones y batallas que le dan forma en su coexistir.
Yo como parte de un espacio transformador y humanista, comparto cada acción política, cada proyecto, cada medida que tiende a mejorarnos como seres, en lo individual y en conjunto, y me sumo a cada reclamo o reivindicación que busca justicia.
Lo hicimos siempre y lo haremos mientras flamee la bandera de nuestros ideales, porque somos un colectivo político que tomó cada batalla popular para transformarla en parte de nuestra identidad, el anhelo de una patria justa es parte de nuestro ADN.
Por eso, somos los primeros que exigimos el rápido esclarecimiento de la desaparición de Facundo Astudillo Castro, que tiene como sospechosos a miembros de la Policía Bonaerense, cuestión que nos evita hablar de nuestra seria preocupación.
Tanto Berni como Kicillof deben responder con medidas concretas que le permitan a la madre de Facundo, dar con él, en las circunstancias que sean y castigar a los culpables y a todos los cómplices de esta cadena de silencios que obstaculiza la investigación.
Tenemos los antecedentes humanos y morales para encabezar este reclamo sin necesidad de aquellos que fueron parte del silencio criminal que asesinó a Santiago Maldonado, que ahora vienen a enseñarnos cómo se sufre por la desaparición de un joven.
Sufrimos 77 días por la ausencia de Santiago Maldonado y no vimos una sola muestra de empatía de parte de ellos, de su espacio, de todo el cambalache político que los identifica, esos que hoy vuelven con su espíritu carroñero a buscar rédito de una desgracia.
Que aparezca Facundo Astudillo Castro, que se acabe la impunidad que oculta los hechos, caiga quien caiga, es nuestro más genuino reclamo de justicia y que los hipócritas que ampararon a los asesinos de Santiago Maldonado tengan respeto y dignidad.
Para tener dignidad hay que tener MEMORIA, para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos y para aquellos que nunca pelearon por la integridad física de quienes encarnamos al Pueblo y hoy solo buscan desestabilizar, jamás fueron prioridad los desaparecidos.













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