EL INFIERNO DE LA ISLA DE EPSTEIN AL DESCUBIERTO
Escribir sobre el “caso Epstein” es desnudar uno de los hechos más terribles de la élite dominante mundial, quienes se reunían en la isla Epstein -un magnate financiero estadounidense, acusado de abuso sexual y tráfico de menores, que se quitó la vida en 2019 mientras esperaba sentencia- detrás de una red de prostitución infantil encubierta, consumada, aceptada y financiada por los personajes más poderosos y siniestros del planeta.
Los archivos revelados recientemente exponen las atrocidades más repugnantes e impensadas por un cerebro "normal", en ellos se denuncian delitos que van desde la depravación sexual con menores y se habla hasta de canibalismo en rituales satánicos, por parte de esa élite del poder que en sus momentos libres, como entretenimiento y cual bestias salvajes disfrutaban con el ultraje y la vejación de criaturas que en algunos casos tenían apenas 11 años.
¿Y saben qué es lo peor? el mundo no ha demostrado asombro ante la caída del velo tras el cual se ocultaba toda esta barbarie, las voces ni las instituciones más importantes no expresaron siquiera un tibio repudio hacia cada involucrado, que va desde el actual presidente Trump al expresidente Bill Clinton, hasta el príncipe “Andrés” de Gran Bretaña fue acusado por “agresión sexual e imposición intencionada de angustia emocional” en un caso que se resolvió extrajudicialmente.
Otros nombres destacados incluyen a personalidades del espectáculo, la política y la realeza, como Mick Jagger, Naomi Campbell, Kevin Spacey y Woody Allen, ninguno aún reconoció su participación, mientras algunas de las víctimas sobrevivientes a ese holocausto sexual, son denunciantes en los EE UU al tiempo que la justicia administra la desclasificación de documentos, fotos y videos, bajo la presión ejercida por el congreso de ese país.
Esta red no habría podido sostenerse sin el silencio cómplice de cada invitado a esas fiestas bacanales que sentencian la degradación humana asociada a la inmoralidad de un poder que presume de su impunidad, demuestra con arrogancia su desprecio por el resto del planeta, quienes podemos aspirar a ser considerados como “elementos descartables” desde su lógica absoluta de consumo.
Sus nefastas vinculaciones se extienden por el mundo, el hedor de la podredumbre contamina el aire de las distintas latitudes porque a esas orgiásticas reuniones no asistían ciudadanos comunes, allí solo concurrieron celebridades políticas, artistas, millonarios, hasta miembros de la “realeza”, algunos de los mencionados siguen tomando decisiones que afectan al mundo, como es el caso de Trump, quien aparece nombrado en algunos archivos innumerable cantidad de veces pero niega sistemáticamente cualquier participación, aunque las pruebas indiquen lo contrario.













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