ELLA VISITÓ COMODORO PY PARA HUMILLARLOS CON LA VERDAD

ELLA VISITÓ COMODORO PY PARA HUMILLARLOS CON LA VERDAD

Cuánto más tendrá que pasar esta mujer, para que el "circo" siga siendo entretenido, pagando el alto precio de gobernar para el pueblo, para los pobres; siempre ha sido así, a lo largo de nuestra penosa historia, desde Moreno, Belgrano o Dorrego; más acá con Hipólito Yrigoyen o Perón; todos perseguidos por sus ideales, por atreverse a enfrentar a quienes pretenden digitar el destino de los argentinos.

Alfonsín tuvo que renunciar en medio de un golpe de mercado, luego llegamos a este siglo XXI, de la mano del fatídico 2001, con los muertos tendidos en la calle y el helicóptero despegando de la Rosada, desde allí comenzó otro tiempo político, surgido desde las cenizas de ese país desbastado que clamaba furioso: “que se vayan todos”, con las cacerolas y las asambleas barriales.

Luego, Argentina vivió los 12 mejores años desde el regreso de la democracia, en términos cualitativos y cuantitativos, se parió un país distinto, para todos, con políticas de carácter inclusivo que generaron las mayores simetrías sociales, con un estado presente que supo intervenir, siempre en favor de aquellos que jamás fueron tenidos en cuenta cuando se define la macro economía, sin embargo, durante esos 12 años fueron el eje central de cada decisión del estado.

Ese fue su pecado, un país desendeudado, los mejores salarios en dólares de la región, más del 90 % de cobertura previsional de los jubilados y pensionados, donde la ciencia y la tecnología nos situaban en otro escenario mundial, nos posicionaban en otro lugar desde el cual Argentina volvía a ocupar lugares de privilegio dentro de las economías emergentes, siempre condicionadas por el Imperio.

Por eso la hostigaron, la acusaron, la persiguieron -a ella y a su familia-, la denunciaron, la proscribieron, le gatillaron en la cabeza, la encarcelaron, la confiscaron; la única juzgada y condenada en el mundo sin una sola prueba, solo por la presunción de culpabilidad, en el juicio más bochornoso protagonizado por un poder judicial corrupto y hecho a la medida del poder económico, que celebra haber sacado del tablero a la pieza más importante, ahora todo es mucho más fácil para ellos.

Mientras tanto, al mismo tiempo, doña “Rosa” -pensionada gracias a la decisión política de ella- dice “sigue presa la chorra”, revolviendo el guiso de fideos que sobró de anoche y que apenas puede preparar con lo que gana, pero se siente tan valiente jugando para quienes la condenan a morir en la miseria, renegando de quien lo dio todo para que recuperen un poco de la dignidad perdida en años, el odio inoculado desde la manipulación mediática es muy potente y no lo pueden neutralizar.

“A mí nadie me regaló, gane quien gane yo tengo que trabajar lo mismo”, dice el otario, que quedó desocupado esta semana porque la fábrica cerró, encima no va a cobrar indemnización por la reforma laboral, él, justo él, que creía que su bienestar era solo producto exclusivo de su esfuerzo y no como parte de un proyecto político que lo acompañó, lo asistió, para que la justicia social florezca en la sociedad y cada argentino sintiera orgullo de habitar este suelo, postal de aquella Argentina dejada atrás en el 2015 y ella, como su mayor emblema, siga cargando su cruz, por haber osado desafiar al Poder.