Por un Estado Laico
Yo abogo por un Estado Laico en el que sinceramente se respire libertad de culto, sin preeminencia ni necesidad de recurrir a ninguna religión para pretender cubrir con un manto de sacralidad cada decisión que toman los hombres de la política.
A la vista está que nada de lo que pudieron decidir conlleva la bendición de ese dios al que invocan para respaldar su humana falibilidad que siempre desemboca en perjuicio para la población.
Todos sabemos que las peores atrocidades de la historia del hombre se han cometido en nombre de dios, con el amparo de dios, con la excusa de dios y en defensa de dios, de todas las religiones que habitan el planeta.
Dejemos que el que quiera y necesite estar frente a su dios concurra a su iglesia o vaya donde mejor se sienta para establecer su espacio de meditación, reflexión u oración.
Y traten de ser buenas personas cada día que gobiernan; de sentir compasión por los humildes y necesitados; de albergar virtudes como la honestidad y la gratitud; de estar en paz con su conciencia.
Cuando eso suceda no habrá necesidad de ostentar religiosidad como un estandarte porque Dios habita en el corazón de las buenas personas.













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