COVID-19: Adriana Cartasegna nos cuenta su "CRÓNICA DE UNA PESADILLA"
"Mi papá, JUAN CARLOS CARTASEGNA, residente en el Instituto del Sol de Remedios de Escalada, el pasado jueves 30 de julio fue trasladado por sospecha de COVID al sanatorio de la UOM, Avellaneda, donde capita por PAMI, para su internación.
Ahí hicieron rechazo conformado por falta de disponibilidad. Estuvo deambulando durante horas arriba de una ambulancia (durante un lapso de tiempo extenso, nadie me sabía informar su paradero) y finalmente, luego de un nuevo rechazo conformado, la clínica Passo de Temperley procedió a su internación, a cargo del Dr. Pablo Cabrera, (él me dijo que no había lugar, que estaba redactando rechazo conformado porque justo había llegado otra paciente con los mismos síntomas que mi papá, y como ella capitaba en la Passo, le dieron prioridad. Estuvo mi papá durante horas arriba de la ambulancia, en la clínica, hasta que finalmente lo internaron ahí. Cuando llamé, primero me dijeron que no hubo rechazo conformado, luego el médico me dijo que sí, que lo había habido, pero que se había desocupado una cama. Esa situación ya me sonó rara).
El viernes a la noche me llamaron del geriátrico para confirmarme que el hisopado había dado positivo, situación que informé inmediatamente al médico, como me había comprometido a hacerlo.
Le comenté de la gestión de la Dra. Grouman y me dijo que lo que yo pudiera hacer por afuera estaba perfecto, que ellos acatarían lo que dijera Pami. Pero que ellos no tenían problema de aplicarlo allí, que era un procedimiento simple
Diariamente me pasaban el parte por teléfono; hasta el sábado inclusive estaba estable, resultados de laboratorio normal; ya a partir del domingo me hablaron de arritmia cardíaca, neumonía, nebulizaciones, aunque su saturación había experimentado una leve mejoría.
Le hablé del plasma a uno de los médicos, me dijo que ahí no lo aplicaban.
El martes, siendo ya desolador el panorama, por contactos, me llamó la Dra. Paula Grouman, de Pami, que había pedido la historia clínica de pá e iba a solicitar traslado a un centro en donde le aplicaran el plasma.
El miércoles, el Dr. Cabrera me pasa el nuevo parte y me informa que había solicitado el plasma a Pami, cosa que me alegró y me asombró, dado que en un primer momento me habían dicho que ahí no lo aplicaban. Cuando le pregunté a dónde lo trasladarían, me dijo que no era prudente el traslado, que se lo iba a aplicar en la Passo.
Le comenté de la gestión de la Dra. Grouman y me dijo que lo que yo pudiera hacer por afuera estaba perfecto, que ellos acatarían lo que dijera Pami. Pero que ellos no tenían problema de aplicarlo allí, que era un procedimiento simple. Llamé varias veces por la tarde, siempre me decían que estaban esperando el traslado, y me informaron que sería a la clínica Avellaneda (yo estaba aliviada, porque queda a 6 cuadras de mi domicilio).
El jueves no me pasaron parte. Llamé a la tardecita y la chica que me atendió me dijo que estaban esperando el traslado, que todavía no había venido la ambulancia, y que pá había sido derivado a terapia. Le dije que mi papá estaba en terapia desde el jueves de la internación. Le comenté que no me habían pasado el parte diario, que quién me podía informar de su estado, y me dijo que a esa hora no, que debía esperar hasta el otro día, a que me llamen.
El viernes, me llamó el Dr. Fernando Romero para pasarme el parte diario (yo ya había llamado antes de las 13 y me dijeron que aún no estaban dando los partes). Me avisó que la noche anterior lo habían derivado a terapia intensiva por COVID y le habían puesto el respirador, que si ya me lo habían informado (le dije que no sabía nada, y ahí entendí por qué la chica me había dicho que recién el jueves lo habían derivado a terapia).
Le comenté al médico lo que me había dicho Marta; me dijo que el Dr. Romero, cuando le hizo el pase, le informó que había solicitado el plasma al Ministerio de Salud pero que le habían dicho que era para casos más moderados, no para casos graves como el de mi papá.
Por lo que me informó este médico, hasta la noche anterior mi papá había estado en terapia intermedia, con oxígeno (yo siempre creí que estaba en terapia intensiva, desde su internación). El parte que me pasó fue desolador. Le insistí con el plasma. También me dijo que ellos no tenían problema de aplicarlo, que no había protocolo sobre utilización, porque estaba en etapa experimental.
Hice reclamos a Pami online, volví a pedir la intervención de mis compañeras con contacto en PAMI.
El viernes a la noche me llamó Marta Cáceres, de PAMI, y me explicó que el Pami no tiene injerencia en la aplicación de plasma, que pasaba por una decisión de la dirección de la clínica. Le comenté lo que me habían dicho los médicos al respecto. Me pidió los nombres de los mismos. Me dijo que llamaría a la clínica, que me volvía a llamar, cosa que hizo, luego de no lograr comunicarse con la terapia de la clínica.
Ayer, sábado 8, me llamaron para darme el parte. El estado de papá sigue siendo crítico, no compite, no tienen fuerzas para respirar por sí mismo, está sedado. Le comenté al médico lo que me había dicho Marta; me dijo que el Dr. Romero, cuando le hizo el pase, le informó que había solicitado el plasma al Ministerio de Salud pero que le habían dicho que era para casos más moderados, no para casos graves como el de mi papá.
Ahí le dije que habíamos perdido tiempo, porque mi papá empeoró esperando el traslado, y que yo sabía de pacientes en estado crítico que lograron revertir su situación por la aplicación de plasma. Le comenté que sus compañeros me habían dicho que podían aplicárselo, me dijo que no tenían problema, pero que se necesitaba de un equipo especial. Le pregunté si se lo aplicaban si conseguía yo donantes, me dijo que sí. Entonces me di cuenta de que en todo estos días, disculpando la expresión, me estuvieron boludeando, diciéndome distintas cosas, y eso es lo que me angustia y exaspera.
Siento que ya está decretado que como mi papá tiene 80 años, sólo queda esperar el peor desenlace, que no vale la pena intentar con el plasma. Mi viejo es una persona sana, con un corazón fuerte, cosa que siempre destacaron sus médicos, hasta superó un cáncer de recto por su fortaleza, y este virus dañino le dañó también el corazón. Si se están promoviendo campañas alentando la donación de plasma, por qué ponen tantas trabas para aplicarlo? Por qué a algunos sí y a otros no? Mi papá no tiene derecho a tener una esperanza de vida? Para el resto, mi viejo será un número en la lista de afectados; para mí, no lo es.
A pesar de este momento crítico, no puedo dejar de agradecer a lxs compañerxs que están accionando y acompañando desde el comienzo; sin ellxs, sobrellevar todo esto sería imposible; no puedo nombrar a todxs, porque puedo pecar de omisión, pero destaco las gestiones efectuadas por Roxana "Polaca" Rogalski y Mónica Guidi. No me va a alcanzar lo que me queda de vida para agradecerles."













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