¿Y EL PERONISMO DE HOY CÓMO SE PREPARA PARA EL 2027?
El Peronismo atraviesa un momento de incertidumbre, uno más de los tantos que se atravesaron en sus ocho décadas, pero esta vez luchamos contra un nuevo enemigo: La Apática Ignorancia Generalizada, un concepto que lejos de ser abstracto o vacío, recorre a la gran multitud de nuevos votantes, que concurren al acto eleccionario munidos como toda preparación de 3000 videos vistos en TikTok, que suplen los contenidos -incluso sesgados- de los manuales de historia.
Y nosotros seguimos hablando de la Épica Peronista, del Día de la Lealtad, del Día de la Militancia, de las conquistas, de la Resistencia, sin embargo, nadie se inmuta, hablamos en otro idioma dentro de un nuevo paradigma generacional que nos sorprendió con su primer emergente: disruptivo, cruel e insensible, tan ignorante como presuntuoso, pero que confluyó intelectualmente con esta masa de votantes, que definieron la última elección presidencial, amén de los traidores a conciencia.
Y seguiremos perdiendo si no modernizamos nuestras plataformas comunicativas ni renovamos a los actores que hace 30 años están en la palestra, sin ceder protagonismos, siendo cómplices y/o participes necesarios de los grandes fracasos partidarios, hablándole a un colectivo en vías de extinción que apenas conserva un remanente de votantes, sin constituir una mayoría electoral y con interlocutores vencidos, amenguados por el excesivo desgaste de la permanencia, en un tiempo que se caracteriza por la volatilidad de los cambios permanentes.
Como peronista puedo decir que “la marcha” dejó de ser el himno popular que nos atravesó y movilizó durante 80 años, el siglo XXI nos encontró de espaldas, adorando ese pasado y creyendo que con la doctrina y la historia nos alcanzaría para hacerle entender a la gente que: siempre fuimos y somos la mejor alternativa para defender los intereses del pueblo, el tiempo nos avala ampliamente; en cambio, para gran parte de esos jóvenes que conforman el mayor volumen de votantes, sin convicciones ni ideales, literalmente no existimos.
Luego, vienen nuestros problemas estructurales internos, que no escapan a la dilución del capital político del partido, donde cada candidato o dirigente con proyección y aspiraciones serias debe atravesar múltiples tamices orientativos, reunir determinados requisitos de conformidad absoluta, sortear alianzas, resistir traiciones y estar bendecido por la historia, recién allí, si sobrevive, debe salir a escena a combatir contra el poder económico, la manipulación mediática, la apatía social participativa, para ellos todo es más fácil, y así nos va como país.













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