El "Inquisidor" jujeño

Lic. Raúl E. Valobra
Los feroces miembros de la Inquisición Medieval cuando llegaban a un lugar, con su implacable sistema de convencimientos y redención, no tenían dudas que todo lo que vendría después sería en nombre de la Dios y de la Fe, en ese contexto es que torturaban con los más feroces elementos, empalaban o ataban a sus víctimas dentro de una hoguera para quemarlos vivos, como al pasar se llevaban todas las pertenencias y se adueñaban de las propiedades de los HEREJES.
Lo mismo hizo Hitler y el nazismo con los judíos, siglos después, en nombre de la Alemania pura y la tan anhelada y “superior” raza aria por la que cometieron el genocidio más atroz del que la humanidad tenga memoria, el “HOLOCAUSTO”, es imposible contar todas las experimentaciones que las “SS" realizaron con los judíos detenidos y confinados en los sanguinarios guetos, esparcidos por territorios alemanes y en algunos otros países que fueron conquistados en aquel entonces.
Acá, a las deleznables dictaduras militares cada vez que le tocaba interrumpir un proceso democrático invocaban valores altos que conforman los ideales patrios y humanos, para ello se armaban discursos grandilocuentes, moralinas que expresaran todo lo contrario a lo que iban a realizar, que encubrieran las muertes, torturas, desapariciones, secuestros, robos de identidades, lo más notable fueron las inscripciones de los aviones que bombardearon la Plaza de Mayo causando la muerte de inocentes, tan argentinos como ellos o más argentinos que ellos, esos aviones habían pintado “Cristo Vence” con una “V” y una cruz.
Es una constante, en el mundo, Bolsonaro solía andar con una Biblia entre sus manos para protagonizar el gobierno más corrupto y siniestro que tuvo el Brasil, lo mismo que Jeanine Áñez cuando ingresó al congreso boliviano para encabezar el golpe de Estado en Bolivia y masacró al pueblo que manifestaba su repudio al desplazamiento de Evo Morales, presidente constitucional elegido por el voto democrático, el saldo fue de 37 víctimas fatales, más allá de la Biblia con la que la golpista se dio a conocer al mundo.
Jujuy repite este esquema de la mano de Gerardo Morales, espantoso, temerario, “vengo a reprimirte, maltratarte, encarcelarte, perseguirte pero solo lo hago en nombre de la libertad, los derechos y la democracia, no piensen otra cosa”, parece expresar el perverso y mafioso gobernador radical que en aviesa connivencia con los otros poderes reformó la constitución provincial para retroceder y degradar la calidad institucional de la provincia y por ende del país, tornando a Jujuy en un enclave irrespirable para las aspiraciones de quienes aún persiguen la utopía de alcanzar una patria libre, justa y soberana.
Un feroz aparato represivo, grupos clandestinos de tareas, justicia corrupta librando órdenes de allanamiento a pedido de Morales, persecución ideológica, hostigamiento dirigencial, violación de los derechos humanos, encarcelamientos ilegales pero, más allá de los antecedentes, no dudemos de las intenciones de Morales, después de todo el “Inquisidor jujeño” fue premiado por su accionar al margen de la Ley, con una candidatura como vicepresidente, así todos ya podemos anticipar qué nos espera si ellos ganan las elecciones.













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