El "Don" de la Sensibilidad
Me cruzo a diario con conocidos y extraños poseedores de un significativo caudal de conocimiento, que los posiciona frente a la vida como personas altamente instruidas, con competencia cultural que supera la media que uno puede establecer en la población. También les sucede algo similar con respecto a la situación económica de estos sujetos, ya que tienen una holgada condición, merecida por otra parte que los lleva a gozar de los placeres mundanos.
Pero no es ahí adonde quiero llegar, no es ese el punto, mi intención consiste en desentrañar otra cuestión que se establece al escuchar lógicas uniformes de pensamientos derechosos, ajenos de sensibilidad social, escasos de solidaridad, tan cargados de afirmaciones de un falso cristianismo, como argumento colosal para justificarse de las barbaridades que se atreven a decir, creyéndolo en sí mismo un escudo protector que los blinda de bondad.
Saben de las injusticias que suceden en el mundo, saben de la distribución de la riqueza que asesina a miles de personas cada día, que condena al hambre a millones de seres humanos; saben que las decisiones de los poderosos se basan en el egoísmo desmedido, la codicia ilimitada y la ambición enfermiza. Más allá de saber todo esto, de manejar el caudal informativo necesario como para establecer una posición humanamente coherente, están con el verdugo que aplica su maldad y su violencia desde el látigo y juzgan a los pobres que solo exponen la espalda al castigo.
Es por eso que recorría esta asombrosa paradoja, algunos hombres que son el producto de un sistema, de un modelo de distribución equitativa de las riquezas, de educación pública, gratuita y universal terminan apoyando a los que proponen un mundo restrictivo y excluyente que solo gozan ciertos privilegiados mientras el resto de la humanidad se muere en la indigencia o bajo las armas del aparato represor que monta el Estado.
No descubro nada si digo a viva voz que lo mejor de las personas está dado en la sensibilidad, en la empatía que puedan desarrollar, en saber mirar con perspectiva el propio recorrido para ponerlo en juego en cada decisión, en cada juicio; está dado en saber ponerse en el lugar del otro, así tenga que atravesar un océano de incongruencias para hacerlo.
Cuanta pobreza humana veo en personas que no sufren necesidades y que no pueden experimentar el perdón, la misericordia, la solidaridad, la indulgencia, pasan por esta vida sin saber siquiera que existe un músculo llamado sensibilidad que mueve a las personas a experimentar y compartir el Amor.













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