LA JUSTICIA Y EL NUEVO ESCENARIO POLÍTICO

Lic. Raúl E. Valobra
Cuando tratamos de interpretar este presente solemos dejar fuera de su análisis ciertos factores que resultan gravitantes por su incidencia en el transcurso de la realidad del país, ya que no es casual que LA POLÍTICA esté sufriendo una dramática pérdida de credibilidad y solo se comente sobre su pronunciada degradación dentro de la sociedad, método con el que fueron corriendo el juego desde esta esfera hacia otra, en la cual sí puedan aplicar su inconfundible código mafioso.
Para que esto suceda nos cambiaron la lógica de pensamiento y resolución de los conflictos, (en todo el subcontinente utilizando como herramienta de desgaste el “law fare” y las “fake news”), trabajaron con sus discursos en los medios, vaciaron de sentido las instituciones democráticas, excepto al Poder Judicial, que, por absoluta casualidad, responde a sus propósitos inconfesables transformándose en el brazo armado de la derecha para acometer sobre gobiernos con rasgos populares que atenten contra sus principios de sometimiento.
De este modo, trasladaron la contienda a otro espacio, al que pueden controlar y manipular, porque hasta los nombramientos de los integrantes de esa cofradía nefasta fueron hechos bajo contubernios mafiosos, por eso la realidad política dejó de dirimirse en las urnas a través de la adhesión de las mayorías, para ser una cuestión que se define en los tugurios del poder judicial, de acuerdo a intereses que exceden su razón de ser y se incrustan en el territorio de los beneficios del poder económico.
Cárcel a los rebeldes; proscripción a los líderes; cautelares para sus socios; suspensión electoral en provincias oficialistas; fallos condenatorios a medida; todo es parte de un menú asqueroso y vomitivo que ofrece el tribunal supremo, con su peor conformación, nombre por nombre, que en este momento afrontan un escandaloso juicio político que solo por el blindaje ofrecido por los medios hegemónicos no tiene la repercusión de debiera tener, algo que define el perfil moral y ético de quienes imparten justicia a todo los argentinos.
Los delitos denunciados y comprobados durante el juicio político que se les lleva adelante no admiten un solo día más de esta maldita corte suprema que desprende sus miasmas por donde se la ausculte, su innegable falta de honorabilidad, la turbia transparencia que los caracteriza; la connivencia dadivosa y las prebendas con el poder económico arrastran su prestigio al fondo más infesto y nauseabundo del país, al que además contribuyeron a saquear y endeudar, con Macri y Juntos por el Cambio, de la Rúa y la Alianza; todas las dictaduras y cada gobierno cipayo que nos traicionó.
Pero hoy es distinto todo, estamos expuestos a la planificación aviesa de una estrategia judicial de sometimiento gestada en los EE UU con la que siguen conteniendo el emerger económico que nos eleve definitivamente al rango de país, buscan perpetuar el estatuto de colonia con el que nos consideran, en el que pueden servirse a su antojo de nuestros recursos como si participaran de orgiásticas fiestas bacanales en las que nuestro país es el botín que eligen una y otra vez bajo la excusa de relaciones bilaterales diplomáticas consentidas.
Es momento para que la POLÍTICA vuelva a recuperar la centralidad de la escena, que gravite sobre el bienestar de los argentinos con sus decisiones, que ejerza el poder que le otorga la Democracia, sin consensos ni miramientos, los principios básicos que definen a la República no pueden ser negociados, sobre todo cuando en el otro extremo se encuentran quienes solo buscan hacer negocios sin que les importe el destino de la Argentina ni de los argentinos.













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