Pequeña Reflexión Diaria (11 de mayo del 2018)

Pequeña Reflexión Diaria (11 de mayo del 2018)

Todavía se te ocurre hablar de la “década ganada” como la causal de todo lo que nos ocurre como país. Todavía, parado sobre las ruinas del proyecto de país que teníamos, te ponés a hablar de la pesada herencia para justificar la masacre cotidiana contra los intereses populares, contra el pueblo. 

Sos el destinatario de toda la inmundicia que se difunde, el propietario de las broncas que infunden para que vos y tu carcomido razonamiento caminen por los senderos que trazan, sin que siquiera te atrevas a mirar para el costado, sin un gesto de rebeldía, de reflexión, de espíritu crítico; alcanza con el odio y su ración diaria, que te inoculan de manera grosera e indiscriminada.

Se necesitan hechos espectaculares para tapar el escándalo social que nos envuelve, esta tormenta de despidos, tarifazos, aumentos de precios, endeudamientos, cuentas offshore. Hay que generar hechos periodísticos a diario, poner en movimiento toda esa maquinaria del engaño, solicitarle a los esbirros del poder judicial que accionen con acusaciones, medidas, imputaciones, lo que sea necesario para tapar aquello que es verdaderamente importante: que los argentinos vivimos peor que antes.

Para que esta estrategia sea eficiente hay que ofrendar sacrificios humanos, que caigan cuando la plebe apriete, cuando la bastilla esté a punto de caer. Decapiten a Milagros Salas; a Jaime; a Báez; a De Vido. Amenacemos también con decapitar a Cristina, a ver qué pasa; mientras tanto, ocultemos el desencanto social que germina el estallido, más temprano que tarde.

Y vos, seguís consumiendo toda esa basura que sin escalas se anida en tu cerebro. Luego, cuando ya tenés el tanque lleno –de estiércol- te largás a opinar como un pensador independiente sobre la “pesada herencia” y sus efectos colaterales, aunque, a decir verdad, lo hacés para no tener que reconocer a los gritos que estás “pasado de hambre” desde que nos fuimos.